PSICOLOGÍA EXTRATERRESTRE: LA TIMIDEZ
Los ejercicios de psicología xogoense consistían principalmente, además de en agudizar las facultades mentales, en forjar diferentes actitudes con las que manipular a la conducta, puesto que por las actitudes, los practicantes eran empujados a comportarse de determinadas formas. Se realizaban idealizaciones y fijaciones mentales; como por ejemplo, de querer uno ser simpático y alegre, idealizaba que era simpático imaginándoselo y pensaba en ello teniendo en cuenta que era así como quería ser, y tras observarlo consolidadamente en la mente ese deseo de ser así, lo impregnaba en la mente realizando un esfuerzo mental como quien saca el oído, para que dicho pensamiento quedase bien fijado en la mente; siendo que de realizar algo así frecuentemente realizando prácticas ejercitando con la mente, ello despertaba impulsiones que empujarían a ser alegre o de cualquier determinada forma en base a lo practicado, sin necesidad de realizar nada nuevo ni especial. Las impulsiones conseguidas empujarían por sí mismas a los alumnos a comportarse de determinadas formas, por lo que la conducta de un alumno que quisiese ser alegre se tornaría de ese modo tras las prácticas.
El interés es una herramienta muy positiva para la doctrina de psicología, decía Olc a sus alumnos en la escuela. Por ejemplo, en el caso de tenerse que subir a un árbol para sentarse en una rama, como hacen los naturalistas para beneficiarse de sensaciones positivas mientras leen un libro o realizan alguna de sus prácticas; nosotros lo podemos hacer para analizar las sensaciones que provoca dicho ambiente agreste, gracias a la emanación de energía vital del árbol. Puede darse que como en el caso de tener que subir a un árbol debamos realizar otras acciones dificultosas y que nos falte voluntad para realizarlas; es entonces cuando deberemos utilizar la herramienta del interés, el cual forjaremos mentalmente, idelizándolo en nuestro interior; una vez en nuestro interior dicho sentimiento de inclinación hacia la realización de algo, lo fijaremos en nuestro interior mental haciendo un pequeño esfuerzo con la mente para que quede bien impregnado en nuestro interior, tras lo cual, decidiremos realizar la acción dificultosa, y nos costará bastante menos realizarla, debido a la inclinación del interés que nos empujará a realizar lo que pretendamos. Una fórmula básica para forjar sentimientos y actitudes en la mente es el deseo; deseando que germinen sentimientos y actitudes, estos surgirán en el interior mental. Y si os concentráis en el interés tratando de intensificarlo con el pensamiento, este os dotará de fuerza de voluntad, gracias a un pensamiento de deseo.
La timidez es un defecto de la conducta del ser humano, es como la falta de voluntad o el miedo, puesto que todos estos sentimientos provocan impulsiones internas en el ser, que impiden realizar diferentes acciones que serían convenientes. Si queremos entablar amistad con una mujer pero no nos atrevemos a hablar con ella, deberemos tratar de sentir interés por hablarle. Es conveniente controlar la timidez, puesto que por ella podríamos perder elementos que consideremos necesarios para disfrutar de un buen nivel de bienestar social, tal como convivir en pareja con una mujer, lo cual consideramos imprescindible la mayoría de los hombres. Para el propósito de controlar a la timidez reduciendo sus influencias, ejercitaremos con fijaciones mentales de empuje, principalmente de interés e ilusión. Aquello que el maestro Olc enseñaba a sus alumnos, terrícolamente equivalía a un método con el que conseguir dopamina (neurohormona causante de la motivación), pudiera ser que el sistema nervioso no segregase dopamina quizás con aquellas prácticas con las que fijarían interés e ilusión en la mente, pero conseguirían un estado anímico idéntico al provocado por la dopamina, puesto que los alumnos sentirían motivación y satisfacción con lo que hiciesen, debido al interés y a la ilusión artificiales que forjarían en sus mentes gracias a los diferentes trabajos mentales al utilizar dichos sentimientos durante la realización de diferentes acciones.
Una impulsión es una sensación o deseo de realizar algo que nos empuja a realizar ese algo; aunque con el defecto de la timidez parece todo lo contrario, ya que esta nos empuja a no realizar algo por miedo al fracaso o por cualquier otra razón, pero también es un empuje como con cualquier otra impulsión. Y esto es lo que deberemos controlar mentalmente para reducir los efectos de la timidez, a las impulsiones que nos impiden realizar algo que es conveniente. Tras dicha aclaración, el maestro Olc les dijo que los ejercicios del día consistirían en realizar fijaciones que les ayudasen a controlar la timidez. En otra clase os dije que para no ser dominados por la timidez se debía realizar una fijación mental de interés, deseando sentir interés por hablar con una mujer determinada, con el deseo nacería el sentimiento de interés, el cual deberíais impregnar en la mente con un esfuerzo mental como quien saca el oído, pensar concentradamente en el interés y dejarse llevar por su empuje para hablar con la mujer elegida. Hoy vamos a tratar de mejorar lo expuesto anteriormente respecto a la timidez.
INTENSIFICACIÓN DEL INTERÉS
Tras elegir a una mujer con la que hablar, deberá realizarse una fijación de interés por hablar con ella, posteriormente se pensará en dicho interés con buena concentración hasta sentir muy bien el interés, pudiendo observarlo con la mente con buena claridad, y decidiréis hablar con ella procurando sentir ilusión por hacerlo, puesto que la ilusión también es una impulsión de empuje que contrarresta a la timidez. La ilusión es un complemento de apoyo que intensificará al interés, y cuando hayáis observado detenidamente ambas sensaciones de empuje en la mente, interés e ilusión, pasaréis a intensificar la sensación de interés mediante pensamientos de deseo que la intensifiquen sin perder la ilusión. Dichos pensamientos de deseo de intensificación del interés provocarán que este se intensifique. Tras lo cual, podéis pasar a hablar con la mujer elegida o dejarlo en una mera práctica que os ayude a ir cambiando la conducta.
PLASMACIÓN DE IMPULSIONES
A este segundo ejercicio concatenaremos las impulsiones conseguidas en el primero, y las observaremos muy detenidamente mentalmente manteniéndolas activas gracias a un pensamiento de deseo, o sea, deseándolo. Si las sensaciones se pierden, deberéis volver a provocarlas y a intensificarlas, tras lo cual, observaréis mentalmente a las impulsiones provocadas por la timidez y os concentraréis muy bien en ellas; una vez las podáis observar bien mentalmente, con el pensamiento llevaréis las primeras impulsiones provocadas mentalmente sobre las de la timidez para que plasmen bien sobre las defectuosas. Habiendo posado mentalmente a las impulsiones positivas sobre las defectuosas, realizaréis una fijación mental de plasmación para que el interés se impregne bien sobre las impulsiones defectuosas y las hagan desaparecer, dándose una dominación sensitiva del interés.
Si os habituáis a realizar este ejercicio mental, todo se convertirá en algo mucho más sencillo, en un sólo pensamiento, ya que con un solo pensamiento haréis desaparecer a las impulsiones de la timidez dominándolas con las del interés. No es complejo, hay que habituarse. Pasado un tiempo de prácticas, las nuevas impulsiones conseguidas por los ejercicios os empujarán por sí solas cuando decidáis hablar con una mujer. Que no se os olvide hacer todo esto sintiendo ilusión, puesto que ello os ayudará mucho.
FRASES PREMEDITADAS
Este tercer ejercicio consiste en expresar frases hechas premeditadamente, frases que se han de repetir en diferentes ocasiones, de cinco a diez veces. De realizar dicha práctica frecuentemente, bastará con cinco veces, y tras ello las frases llegarán solas cuando os dispongáis a hablar con una mujer. Ello también provocará impulsiones por la decisión de querer hablar de ese modo, impulsiones que haréis plasmar sobre las de la timidez como en el anterior ejercicio. La plasmación os ayudará a romper la barrera de la timidez, y las frases se irán dando casi sin daros cuenta. Por la timidez, antes de la ejercitación, la imaginación se veía obnubilada y no se le ocurría que decir, si ejercitáis de este modo siempre os llegará a la mente algo que decir.
Yo os daré unos cuantos ejemplos para que podáis ejercitar, puede que estos no os gusten, por lo que podéis idear frases que sí os gusten vosotros mismos, lo cual, es como se da en la práctica con la experiencia, ya que cada cual irá elaborando las frases que prefiera utilizar, en base a su propia personalidad.
1 Llevas un vestido muy bonito, te sienta muy bien.
2 Qué ojos tan bellos tienes, se parecen a las estrellas del cielo.
3 He de decirte algo, me gustas y quiero ser tu amigo; cuando puedas podemos ir a pasear.
4 Estoy pensando algo que quiero decirte, me he enamorado de ti y quiero ser tu novio.
5 Quieres que te ayude a llevar las cestas de la compra, te veo muy cansada.
6 A veces lloro en soledad, por qué no dejas a tu novio.
7 Te vienes al río y nos damos un revolcón.
8 Te quieres acostar conmigo.
9 Tengo ganas de hacer el amor.
10 Te gustaría que te chupase el perineo 25´minutos.
Aquella tarde que pasaron aquel día en el parque silvestre fue tremendamente divertida para los alumnos, todo acabó en risas debido a diferentes anécdotas que se dieron, como la de un joven que trató de convencer a una mujer y le dijo si iba a su casa con él y que, en ocasiones, su madre no estaba; siendo que la mujer le contestó y qué pasaría si cuando llegasen estuviese su madre, si acaso les castigaría encerrándoles en el cuarto oscuro a los dos. La mujer le dijo aquello porque el encierro de niños y jóvenes en cuartos oscuros era algo tradicional que se utilizaba para castigarles. Varios alumnos que lo escucharon rompieron a reír y contagiaron a otros que también rieron a carcajadas.
FIN

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